La localidad de Teotitlán del Valle (“lugar de dioses”, en náhuatl), es famosa gracias a las calidad y belleza de sus productos textiles de lana: tapetes, chamarras, bolsas, sarapes, tapices, “pasillos”, alfombrar, cortinas y vestidos, elaborados en grandes telares de madera y decorados con tintes naturales, cuyos diseños van desde los tradicionales de grecas y grifos zapotecos y mixtecos, hasta reproducciones de pintores contemporáneos.


Experiencias imperdibles

TEMPLO DE CANTERA LABRADA: Construido en el siglo XVII, el Templo de la Preciosa Sangre de Cristo sobresale por su fachada así como por su lienzo. El edificio en sí se encuentra hoy sobre los cimientos de un templo zapoteco precolombino cuya parte está bien cuidada y cercada en la parte posterior, pero en toda la fachada frontal y el patio se pueden ver piezas talladas originales de ese antiguo templo. El interior tiene varios altares coloniales in situ y las típicas velas de cera con forma de flor decoran todo el pasillo, lo que lo hace tan colorido y único.

APRENDER A UTILIZAR PIGMENTOS NATURALES: En los numerosos talleres familiares de elaboración y venta de productos de lana se puede observar cómo los habitantes del municipio realizan esta laboriosa actividad, hablar con ellos y conocer el papel fundamental que juegan los pigmentos naturales. Muchos todavía usan las técnicas tradicionales de cardar y hilar su propia lana, luego teñirla con colores naturales y finalmente tejer en telares de madera maciza.

¿QUÉ SE REPRESENTA EN LOS TAPETES? Los tapetes pueden representar códices prehispánicos, pinturas de artistas locales o internacionales (Vincent Van Gogh) e incluso combinaciones y creaciones propias.

VISITAR LA CASA DEL PUEBLO ANTIGUO: El nombre del museo comunitario es Balaa-Xteeguech significa “sombra o casa del pueblo antiguo”. Se trata de un espacio donde se colecciona, conserva y salvaguarda el patrimonio cultural del lugar. Lo integran una sala arqueológica con piedras talladas y tepalcates, una sala de artesanías y telares y otra sala dedicada a las bodas tradicionales.

HACERSE DE UNA PIEZA ARTESANAL: En el mercado de artesanías se exhiben y venden buena parte de los trabajos textiles de lana que producen los artesanos de la localidad, por lo que es un sitio privilegiado para adquirirlos.

La elaboración de tapetes en Teotitlán del Valle es meramente artesanal. Primero, la lana se tiñe o se mezcla para la creación de un nuevo color, para, entonces, poder empezar a crear el hilo con el que se realizará el tapete.

COLORES DE LANA

Gris-Negro:La elaboración de un tapete gris requiere de lana blanca y negra, es decir, lana de distintos tipos de oveja. Para obtener un negro profundo se requiere de una vaina llamada “Ahuizache”, ésta se machaca y se pone a hervir en agua, se agrega el hilo y sal para fijar el color. Para obtener un amarillo ocre se utiliza “musgo de las rocas”, sin embargo, todo depende de la cantidad de musgo que se agregue. Amarillo:Para la obtención de un amarillo más intenso, se utiliza la flor de Cempazuchitl. Para tonos cafés se utiliza la cáscara de la nuez; para el color azul se utiliza el añil o índigo “una especie de carbón”. Rojo:La cochinilla es un hongo que crece en los nopales y se utiliza para cosméticos y para los tapetes para teñirlo de rojo. De la grana o cochinilla se obtienen los colores rojos; el insecto del nopal, nocheztli, da rojos intensos y morados Café:El color café se obtiene de la cáscara de nuez y el color naranja se extrae del cempasúchil. Purpura:De la tishinda o caracol marino, el púrpura Naranja:El color naranja se extrae del cempasúchil.

Sitios de interés

Centro Cultural Comunitario Teotitlán del Valle Tiene como objetivo el reconocimiento y difusión del patrimonio cultural de Teotitlán del Valle, comunidad zapoteca que se distingue por su incomparable producción artesanal de tejido de lana, cuya originalidad y gran calidad de manufactura son reconocidas a nivel mundial. Cuenta con una biblioteca para fomentar la lectura y la lengua materna, un vestíbulo, áreas de descanso, una tienda que funge como un centro para que los productores de talleres ofrezcan de manera rotativa sus tapetes de lana, salas de exposiciones permanentes o temporales, y un salón de usos múltiples.
Actividades: Ofrece exposiciones temporales y actividades para la niñez, juventud y población adulta.
Av. Hidalgo s/n Centro CP 70420, Teotitlán del Valle, Oaxaca Tels.: 951 348 3607

En los alrededores de la comunidad existen interesantes sitios como “El Picacho”, cerro considerado como sagrado y místico, cuya cima ofrece una excelente vista del Valle de Tlacolula.

La llamada “Cuevita del pedimento” es un sitio que tradicionalmente en Año Nuevo recibe visitas de los lugareños, quienes hacen peticiones a la imagen de la virgen que ahí se encuentra.

Por otra parte, para quienes gustan de la observación de aves, en la presa “Piedra Azul”, es común hallar garzas, martines pescadores y, durante el mes de enero, tres tipos de aves migratorias de Canadá. La presa “Benito Juárez”, muy cercana a la localidad, es también un buen sitio para practicar esta actividad.

DÍA DE MUERTOS EN TEOTITLÁN DEL VALLE

Los habitantes de Teotitlán del Valle son anfitriones excepcionales, por lo que las almas que los visitan el Día de Muertos reciben un trato verdaderamente generoso. La preparación para darles la bienvenida dura días; pero a partir del 31 de octubre, la gente del pueblo ya se afana en atender a los espíritus. Los primeros que regresan son los angelitos, que son las almas de los niños muertos. Ellos llegan en las primeras horas del día primero de noviembre, día de Todos los Santos. Los espíritus de los niños se retiran justo cuando los adultos que residen en el más allá comienzan a llegar, a las tres de la tarde del mismo día.

Oficialmente, los muertos se retiran a las tres de la tarde del dos de noviembre, pero si esta fecha cae en domingo, día de descanso, reservado por la liturgia al Señor, los espíritus simplemente esperan regresar a sus moradas el tercer día del mes. En Teotitlán, un pueblo de hábiles tejedores, ubicado a 30 kilómetros de la capital del Estado, las actividades artesanales se detienen durante estas fiestas, pues como advierte la tradición: “Nadie debe trabajar mientras los espíritus estén de visita”.

Siendo las tres de la tarde del día primero, comienzan las visitas en la casa de cada familia de Teotitlán del Valle. Los hijos, abuelos, padrinos, ahijados y familiares cercanos a los espíritus entran al cuarto que ellos llaman “pieza”. En este lugar se encuentra el altar de la casa, que es el lugar que ellos conocen y es a donde según la creencia regresan. Se atienden a los espíritus y, a los familiares, los reciben con una taza de chocolate y pan de muerto. Al despedirse se les ofrecen frutas, cacahuates ó alguna reliquia, dependiendo de la familia anfitriona. Esa misma tarde, en todos los hogares de Teotitlán del Valle, se dejan abiertas las puertas de las casas, por la creencia de que los espíritus vienen y van visitando también a sus familiares.

Así, mientras los vivos hacen sus rondas, ofreciendo sus respetos a los espíritus de las personas que amaron, los muertos también recorren el pueblo, pues tienen una invitación abierta para disfrutar los aromas que se elevan desde otros altares. Incluso las parejas jóvenes que viven en casas nuevas, en las que nadie ha muerto todavía, preparan ofrendas, en parte para los espíritus desconocidos que regresan a su lugar, o por si acaso el alma de algún miembro de la familia o padrino quiere visitarlos. Si por alguna razón se vieran obligados a salir de sus casas en estas fiestas, una situación por demás indeseable, podrían remediar su afrenta dejando abierta la habitación donde se ha puesto el altar. Con este gesto invitan simbólicamente a los espíritus a visitarlos. Para los habitantes de Teotitlán se ve mal el no atender a los espíritus.

En los altares de esta comunidad, las velas tienen un importante papel simbólico pues conforme a las creencias es la luz que ilumina el camino de regreso a casa. A las tres de la tarde del primero de noviembre, mientras suenan las campanas de la iglesia que anuncian la llegada de los espíritus, el altar tiene que estar listo para recibirlos; un elemento que no puede faltar en el altar es el pan de muerto, que puede ser de todos los tamaños y de todas las formas siempre conservando el distintivo de tener un muñequito en la parte superior del pan, así mismo el chocolate espumoso no puede faltar, fruta de la temporada, nueces, cacahuates, si al espíritu en vida disfrutaba de alguna comida en especial eso es lo que se le ofrece este día, pero lo tradicional es recibirlos con los tamales de amarillo en hoja de milpa o mole negro, cerveza, mezcal y a un costado del altar cañas de azúcar formando un arco.

La decoración del altar es realizada con flores que los habitantes de este pueblo llaman “flor de muerto” y es conseguida con uno o dos días de anticipación en la sierra aledaña a Teotitlán, la cual solo se encuentra en este lugar y en esta temporada. El aroma es a los espíritus lo que el gusto es para los vivos, de ahí que el embriagante perfume del copal y de las pequeñas flores silvestres sean elementos esenciales en cualquier altar de Teotitlán. Todas estas ofrendas son adquiridas en el mercado municipal un día antes, el 31 de octubre, es oficialmente el “día de plaza” para hacer las compras y tener todo preparado para el primero de noviembre.

Muchas familias acuden al cementerio llevando frutas, botellas de mezcal y cartones de cerveza. Este es el momento de limpiar las tumbas, algunas de ellas incluso con agua y jabón. Se encienden las velas, y se hacen largos brindis en honor de aquellos que se aman y que se vuelven a marchar.

Localización

Se localiza en la Región de los Valles Centrales, a 30 Kilómetros de la Ciudad de Oaxaca, sobre la carretera federal 190 rumbo al Istmo de Tehúantepec. Pertenece al Distrito de Tlacolula.