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Calendas ( 24 de diciembre)

Es difícil saber el origen de la costumbre colonial de nombrar padrinos del Niño Dios en las fiestas de la Natividad y la Epifanía.

Lo que si es indudable es que no podía existir templo o capilla que contase con la imagen del Niño Dios y que no lo festejase en ambas ocasiones y el día de la Candelaria.

La costumbre ordenaba que por lo menos tres días antes de la Navidad, los padrinos se llevaran "el niño" a su casa donde se le colocaba en el nacimiento, realizando un tributo con el rezo del Rosario a las 8:00 de la noche, concluido esto se ofrecía a los asistentes cigarros, bebidas y alimentos.

El día 24 por la mañana se colocaba al niño en una charola de plata o en una canastilla arreglada exprofeso, hacia las 3:00 de la tarde, llegaba la música a la casa y comenzaba a interpretar sus melodías, al anochecer se congregaban los vecinos que acompañarían en la calenda, los padrinos, para agradecer su presencia les brindaba atole de leche y tamales.

De acuerdo con la distancia al centro de la ciudad y al templo se determinaba la hora en que partiría la calenda. Llegado el momento de partir se distribuyen a los asistentes faroles con los colores del barrio, silbatos y luces de bengala.

Inicia la calenda, la estrella con el nombre del barrio, los coheteros, la banda de música, el vecindario con faroles y la madrina acompañada de San José y la Virgen, ángeles y pastores; dependiendo de la economía la madrina se traslada a pie o en carro alegórico.

La cita común, era alrededor del Zócalo, al que por costumbre se tenía que darle tres vueltas y regresar hacia el templo; generalmente la misa de gallo se celebraba a las 12:00 de la noche, momento en que todas las campanas de la ciudad repicaban y se quemaban cohetes y cohetones al unísono. Al terminar la misa la madrina "daba a besar al niño" en la puerta del templo repartía la colación.

No importaba la presencia de recursos, lo mas importante, era que toda la ciudad supiera que el niño Dios había tenido padrinos y calenda.